lunes, 28 de noviembre de 2011

El otro día estaba en mi mundo, pensando, andando sin rumbo alguno. Buscando algo o a alguien que me hiciera seguir adelante. Pero no encontré a nadie que pudiera sostenerme, que pudiera aguantar lo que yo no aguanto. Que fuera mi pilar fundamental para poder seguir viva. No, no apareció y por más que lo busqué no lo encontré. Y finalmente me senté en ese banco  donde le perdí y ahí acabó todo.
Me fui con él.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Dejar de ser importante por esas personas que tanto te importan.


No sirve de nada llorar, no lo hagas.

martes, 26 de julio de 2011

Olvidar.

- ¿Intentaste olvidarle?
Sí, lo intenté…
- ¿Qué conseguiste querida?
Nada, no pude conseguir nada, sigue ahí... en mi cabeza
-¿No crees que más que en tu cabeza está en tu corazón?
No.
- ¿Estás segura de eso? Dime, que sientes por él.
Nada.
- ¿Qué pasaría si él se fuera de tu vida?
Moriría.
- ¿Por qué? Tu misma acabas de decir que no sientes nada.
Él… es mi vida.
- Cuéntame más por favor.
Es quien me ha hecho seguir adelante, quien me hace sonreír, quien me hace feliz cuando se que él está bien, quien se preocupa, quien me ayuda, quien se pone celoso cuando ve algo que no le gusta y que puede quitarle algo que para él es algo de valor, en ese caso, yo, quien tiene miedo de perderme, quien tiene miedo a que le olvide, son muchas cosas.
- ¿No peleáis?
Sí, pero aún así tienen su parte buena…
- ¿Cuál?
La reconciliación. Ese poder que está dentro de nosotros y nos junta de nuevo, el que nos hace guardar el orgullo, aunque realmente pensemos en la reconciliación, en ver la palabra del otro tan solo empezar la pelea.
- ¿Le quieres?
Más que eso.
- ¿Estás enamorada de él?
Solo un paso más.
- Pues ya sabes lo que tienes que hacer. Lucha. No te rindas nunca.

domingo, 24 de julio de 2011

Eres lo mejor que tengo. No te cambiaría por nada del mundo. Te quiero muchisísisisimo.

D

sábado, 9 de julio de 2011

Formas parte de mi.
Entraste en mi vida y ahora no puedo dejar que te vayas de ella.
Te quiero y no precisamente mucho, sino muchísimo.

jueves, 5 de mayo de 2011

Gracias

Gracias por todo lo que has hecho y por todo lo que haces. Sé que no es mucho el tiempo que nos conocemos. Sé que 6 meses no son nada, pero en todo este tiempo, tú me has demostrado algo que nunca nadie antes había hecho.
Has hecho que me despreocupe de mis problemas durante unas horas, has hecho que sonría, has hecho que vea que todo es mejor cuando hablo contigo.
Gracias también por no dejarme cuando te lo estoy pidiendo, por insistirme cuando me enfado (sé que es duro aguantarme y que tengo mucho carácter), de seguir ahí aunque sea muy, muy cabezota y muy tontita.

Haces tanto por mí… que no sé como agradecértelo, ni sé como demostrarte lo agradecida que estoy.

Gracias por no dejarme sola.
Te quiero muchísimo David, de verdad.
I love you.

lunes, 25 de abril de 2011

Miedo

Le quería. Le quería tanto que me dolía. El amor que podía sentir era tan grande y tan fuerte que me asustaba a mí misma.
Tenía miedo, mucho miedo. Miedo a hacerlo mal, a equivocarme, a hacer daño. Pero sobretodo tenía miedo a perder. A perder ese sentimiento o simplemente perderle a él.
El dolor que podía causarle, el dolor que podía sentir yo, el dolor que podíamos sentir para ambos. Y todo por no poder funcionar bien, por no tenerlo todo tan sencillo, por tener que construirlo todo paso a paso, por tener que avanzar poco a poco hasta conseguir lo que queremos.
Lo único que deseaba es que todo fuera bien, que fluyera como tenía que fluir y que a pesar de los problemas no nos separásemos…

jueves, 21 de abril de 2011

Creer

Ya no creo en nada. En lo que la gente llama amistad, en lo que la gente llama amor. 
Ya no siento nada. Dejé de hacerlo después de tanto dolor, tanto sufrimiento. Quise ser alguien para una persona, y no lo fui. Todo lo que gané en su momento, lo perdí. Todo lo que tuve en mis manos, todo lo que pude tocar, se desvaneció.
Sí, he dejado de creer, pero quizás con el tiempo todo vuelve a la normalidad.

martes, 19 de abril de 2011

Soledad

Iba andando sin rumbo alguno. Sola. Sin nadie a mi alrededor, sin nadie en la calle; ni niños, ni perros, nadie.
No veía ningún final y por más que avanzaba no encontraba a nadie.
Empecé a asustarme, empecé a sentir un dolor muy fuerte en el pecho, pero no podía detenerme. Y cada vez el daño era mayor.
Era una presión, era como si alguien estrujara mi corazón. Como si alguien quisiera mi fin, acabar con mi existencia.
Y algo apareció de la nada, no tenía rostro, era una silueta. Alguien que no podía ver por más que forzara los ojos.
– Tienes miedo? – me dijo. Hubo un silencio incomodo pero finalmente se lo negué.
 – Duele, verdad? Esa presión en tu pecho. ¿Sabes cuál es la causa?
– ¿Tú?
– No, tú. Tú eres la causa de ese dolor, tú eres la que deja que ese dolor al paso del tiempo aumente. Solo tú haces que la gente que te hace daño te lo siga haciendo. ¿Y por qué no te alejas? Por miedo a estar peor. Pero es que no sabes que si este dolor sigue evolucionando acabará contigo, con tu vida.