- ¿Intentaste olvidarle?
Sí, lo intenté…
- ¿Qué conseguiste querida?
Nada, no pude conseguir nada, sigue ahí... en mi cabeza
-¿No crees que más que en tu cabeza está en tu corazón?
No.
- ¿Estás segura de eso? Dime, que sientes por él.
Nada.
- ¿Qué pasaría si él se fuera de tu vida?
Moriría.
- ¿Por qué? Tu misma acabas de decir que no sientes nada.
Él… es mi vida.
- Cuéntame más por favor.
Es quien me ha hecho seguir adelante, quien me hace sonreír, quien me hace feliz cuando se que él está bien, quien se preocupa, quien me ayuda, quien se pone celoso cuando ve algo que no le gusta y que puede quitarle algo que para él es algo de valor, en ese caso, yo, quien tiene miedo de perderme, quien tiene miedo a que le olvide, son muchas cosas.
- ¿No peleáis?
Sí, pero aún así tienen su parte buena…
- ¿Cuál?
La reconciliación. Ese poder que está dentro de nosotros y nos junta de nuevo, el que nos hace guardar el orgullo, aunque realmente pensemos en la reconciliación, en ver la palabra del otro tan solo empezar la pelea.
- ¿Le quieres?
Más que eso.
- ¿Estás enamorada de él?
Solo un paso más.
- Pues ya sabes lo que tienes que hacer. Lucha. No te rindas nunca.
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