lunes, 25 de abril de 2011

Miedo

Le quería. Le quería tanto que me dolía. El amor que podía sentir era tan grande y tan fuerte que me asustaba a mí misma.
Tenía miedo, mucho miedo. Miedo a hacerlo mal, a equivocarme, a hacer daño. Pero sobretodo tenía miedo a perder. A perder ese sentimiento o simplemente perderle a él.
El dolor que podía causarle, el dolor que podía sentir yo, el dolor que podíamos sentir para ambos. Y todo por no poder funcionar bien, por no tenerlo todo tan sencillo, por tener que construirlo todo paso a paso, por tener que avanzar poco a poco hasta conseguir lo que queremos.
Lo único que deseaba es que todo fuera bien, que fluyera como tenía que fluir y que a pesar de los problemas no nos separásemos…

jueves, 21 de abril de 2011

Creer

Ya no creo en nada. En lo que la gente llama amistad, en lo que la gente llama amor. 
Ya no siento nada. Dejé de hacerlo después de tanto dolor, tanto sufrimiento. Quise ser alguien para una persona, y no lo fui. Todo lo que gané en su momento, lo perdí. Todo lo que tuve en mis manos, todo lo que pude tocar, se desvaneció.
Sí, he dejado de creer, pero quizás con el tiempo todo vuelve a la normalidad.

martes, 19 de abril de 2011

Soledad

Iba andando sin rumbo alguno. Sola. Sin nadie a mi alrededor, sin nadie en la calle; ni niños, ni perros, nadie.
No veía ningún final y por más que avanzaba no encontraba a nadie.
Empecé a asustarme, empecé a sentir un dolor muy fuerte en el pecho, pero no podía detenerme. Y cada vez el daño era mayor.
Era una presión, era como si alguien estrujara mi corazón. Como si alguien quisiera mi fin, acabar con mi existencia.
Y algo apareció de la nada, no tenía rostro, era una silueta. Alguien que no podía ver por más que forzara los ojos.
– Tienes miedo? – me dijo. Hubo un silencio incomodo pero finalmente se lo negué.
 – Duele, verdad? Esa presión en tu pecho. ¿Sabes cuál es la causa?
– ¿Tú?
– No, tú. Tú eres la causa de ese dolor, tú eres la que deja que ese dolor al paso del tiempo aumente. Solo tú haces que la gente que te hace daño te lo siga haciendo. ¿Y por qué no te alejas? Por miedo a estar peor. Pero es que no sabes que si este dolor sigue evolucionando acabará contigo, con tu vida.