Le quería. Le quería tanto que me dolía. El amor que podía sentir era tan grande y tan fuerte que me asustaba a mí misma.
Tenía miedo, mucho miedo. Miedo a hacerlo mal, a equivocarme, a hacer daño. Pero sobretodo tenía miedo a perder. A perder ese sentimiento o simplemente perderle a él.
El dolor que podía causarle, el dolor que podía sentir yo, el dolor que podíamos sentir para ambos. Y todo por no poder funcionar bien, por no tenerlo todo tan sencillo, por tener que construirlo todo paso a paso, por tener que avanzar poco a poco hasta conseguir lo que queremos.
Lo único que deseaba es que todo fuera bien, que fluyera como tenía que fluir y que a pesar de los problemas no nos separásemos…